Mezclar gastos personales con los del negocio es uno de los errores más comunes y también uno de los más costosos.
Genera dificultad para conocer la utilidad real, complica el cumplimiento fiscal y dificulta cualquier proceso de revisión o crédito.
El primer paso es abrir cuentas separadas y registrar todos los movimientos del negocio en su propia cuenta. El segundo es establecer un sueldo o retiro definido del dueño.
Con esos dos cambios, la lectura financiera mejora notablemente.
Este artículo es de carácter informativo. No sustituye asesoría contable, fiscal o financiera personalizada.